Ética Juridica y profesional

 

6 de julio, 2011, Rafael del Rosal

Unidad y compromiso de la abogacía mundial

Artículo publicado por el autor en el suplemento jurídico del diario EXPANSIÓN del día 5 de julio de 2011, en el que da cuenta y analiza las claves de la trascendencia política, social, institucional e internacional de los III “Encuentros en Madrid”, celebrados en el Colegio de Abogados de Madrid los días 12 a 14 de mayo de 2011.

“Encuentros en Madrid” está convirtiendo al Colegio de Abogados de Madrid, en el centro institucional de referencia para el debate y la acción social de la abogacía de todo el mundo y a su acto solemne de inauguración, con destacada presencia de presidentes y miembros de las instancias judiciales del país, en una verdadera “Apertura de Tribunales” de la abogacía global.

La tercera edición anual de “Los encuentros en Madrid”, celebrada los días 12 a 14 de mayo (Ver detalles en la página Web del Colegio de Abogados de Madrid (http://www.icam.es/), ha reunido una vez más y a un tiempo a más de doscientos cincuenta presidentes o representantes de Colegios o Consejos de la abogacía, de la cuenca mediterránea integrados en la OUAM (Unión de abogados del Mediterráneo), de Iberoamérica integrados en la UIBA (Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados) y de todo el mundo integrados en la UIA (Unión Internacional de Abogados) que, juntos o en paralelo, han debatido y reivindicado cuanto concierne a su función y a sus instituciones, en defensa de los derechos y libertades fundamentales y particulares de los ciudadanos de todo el globo.

La primera realidad palmaria de sus sesiones ha sido la unidad fraguada en la abogacía institucional de todas las latitudes, como identificación política, jurídica y social de los problemas que atraviesan la defensa, la justicia y el derecho en todo el mundo y, lo que es más importante, la identificación de toda ella en la acción conjunta para hacerles frente, con manifiestos y propuestas concretas a los poderes públicos para su solución. Oír en directo las conculcaciones de los derechos fundamentales en África, de boca de presidentes de la abogacía de Nigeria o Mauritania; noticia vibrante de la decidida movilización por la libertad de los pueblos del norte del continente como Marruecos o Túnez tras la revolución del Jazmín, con los abogados inmersos en ella junto a sus conciudadanos; de los trabajos de la UIBA en Iberoamérica para la instauración y avance de la defensa gratuita o las agresiones del poder a la abogacía institucional de Puerto Rico, Ecuador, Bolivia y otras; y de la vergonzante respuesta europea a la diáspora migratoria generada en la orilla sur del Mediterráneo por las revoluciones democráticas del mundo árabe, ha resultado no solo extraordinariamente útil para sus trabajos, sino emocionante y galvanizador de la unidad de los participantes en convicciones, propósitos y respuestas.

Más importante aún, si cabe, resulta la línea general marcada para sus trabajos en torno a la Responsabilidad Social de la Abogacía como sede de la defensa, más que en torno a su desarrollo empresarial. No porque éste no sea clave en la vorágine del desbocado proceso de globalización en marcha y la alta competitividad que exige para la creación de riqueza y de una abogacía fuerte y de alto nivel de intervención profesional, sino porque el desarrollo empresarial no es la finalidad de la abogacía institucional, ni esa es la finalidad de la defensa jurídica volcada, por definición, más que hacia sus propios intereses privados, hacia los intereses ajenos y generales que defiende. Siendo de merecida reseña la apuesta decidida de los abogados y despachos que estuvieron presentes, por la defensa de las instituciones colegiales de la abogacía y por su función social.

Su tercer logro, que todo ese caudal de compromiso social y de capacidad de respuesta, haya sabido sintonizar con precisión y rapidez con cuantas expresiones de descontento e indignación levantan hoy los pueblos de todo el mundo frente a la crisis económica, política y jurídica que los asola y a la falta de pulso y de valores de los poderes nacionales y globales para hacerles frente, sellando la sintonía de la abogacía universal con aquellos a los que se debe: a la justicia y a todos los seres humanos sin excepción ni distinciones.

Decidido apoyo y felicitación merecen pues, los “Encuentros en Madrid” y todos sus asistentes, su impulsor el decano Antonio Hernández-Gil (ICAM) y el Colegio de Abogados de Madrid, que preside, con su acertada y magnífica organización y, como no, los presidentes de las asociaciones reunidas, Pascal Maurer (UIA), Francesco Caia (OUAM) y Luis Martí Mingarro (UIBA).